Mi primera entrada..

Lo peor de mi vida

Bienvenido/a..

Usaré un seudónimo para mantener mi identidad en el anonimato, “Amanda” será mi nombre aquí.. y a través de esta página me desahogaré un poco de la vida real, para salir de ella por un momento…

Como verán soy primeriza en esta clase de cosas, pero espero que de alguna manera te interese o te entretenga no lo sé…

Contaría un poco de mi.. pero a veces ni se como describirme.. a veces no se quien soy.. a veces quisiera morir, dejar de existir, y a veces… quisiera volver a nacer.
Descuida no soy suicida o esa clase de cosas, pero existen situaciones en las que uno siente que no puede soportar más y solo desea desaparecer ¿Creés que eso es cobardía? ¿Querer desaparecer? quizás si, quizás no, no lo sé.
Como todo ser humano, he pasado cosas terribles, algunas demasiado terribles que cualquiera diría que es algo feo y otras, que algunas personas dirían –eso no es nada, hay cosas peores- pero tu por dentro sientes que el mundo se derrumba, ¿Qué opinas de la segunda?¿No te da rabia aveces sentirte mal y que te digan eso?¿Que algo sea tan doloroso para ti y que otro lo minimice? La verdad yo lo odio.
Bueno solo escribí un poco y ya se nota un poco algo de mi ¿no?
No sé si seré exagerada pero siento que la vida me dio muchos sacudones, muchas patadas.. Antes me consideraba buena. Hoy no sé.. me cansé de tanta mala racha y comencé a hacer de mi vida cualquier cosa y creo que mi mala suerte empeoró.. es decir que llegue a la conclusión de que si hago las cosas bien o mal .. al final lo mismo me irá mal. Y con esto, llego a preguntarme otra cosa más, ¿Será que yo misma “llamo” a la mala suerte? porque muchas veces oí decir (incluso yo lo dije también) –no llames a la mala suerte– ¿Pero será así? obviamente no lo sé.
En fin, tengo muchas preguntas y normalmente salen a la luz en situaciones malas ¿Por qué será? nunca lo sabremos con exactitud, definitivamente son preguntas sin respuestas.
Para entrar de a poco en mi vida te contaré lo que yo hoy, considero lo peor que me pasó, y empiezo con esto porque como describí anteriormente -desde mi punto de vista- los problemas se ven de dos formas (cualquiera te daría la razón que es horrible y algunos simplemente creen que no es nada).
Hace un año, específicamente el día 03/02/2016, tuve un accidente. Choqué con mi motocicleta un auto, un auto manejado por un inconsciente, en plena avenida, donde en cada esquina hay un cartel indicando que esta prohibido girar a la izquierda. Ese día, ese momento, tuvo que hacerlo, y yo pagué las consecuencias. Me fracturé la pierna derecha (el fémur y la tibia). El señor, se comportó como una persona que no merece existir, nunca se acercó a preguntarme si estaba bien, si necesitaba algo, de por si esta clase de situaciones son feas, pero yo siento que me la hicieron peor. Pero a pesar de todo eso sigo viva, y es lo que importa.
Voy a comenzar contando un poco más detallada la historia.

El día anterior había regresado a casa de mi super “vacaciones pase libre” y traje un obsequio para mi mejor amiga, estaba emocionada con entregárselo. El día del accidente me desperté temprano, la ansiedad me mataba, no veía las horas de reencontrarme con mi mejor amiga, había pasado un tiempo sin vernos. Desperté, desayune, hice algunas cosas mientras arreglábamos por mensaje la juntada, hasta que llegó el momento.
Salí de casa, pasé a buscarla y fuimos a la plaza, le entregue mi regalo, tomamos un helado entre charla y charla nos poníamos al día, le conté sobre mi viaje, luego caminamos hasta el parque y nos quedamos un buen rato ahí, después volvimos a la plaza porque ya era hora de irnos, dijo que caminaría porque no le quedaba muy lejos su destino, aparte de que yo iba para el lado contrario, así que nos despedimos y fui rumbo a la casa de una prima donde estaría esperándome mi mamá para que regresáramos juntas a casa. Pero el destino, la vida, mi mala suerte, llámalo como quieras, no lo deseo así.
Aproximadamente a las 7:40 hs de la tarde, faltando tres cuadras para que llegara a mi destino, un imbécil se cruzó en mi camino, cortándome el paso y haciendo que me estrellara contra él, provocando un fuerte impacto que destrozó mi motocicleta, mi pierna, mi vida. Llevaba casco y creo que por eso hoy estoy contando todo esto, no recuerdo mucho de ese momento, solo cuando ya veía el auto cerca y recuerdo claramente el sonido del impacto, luego al abrir los ojos ya me encontraba en el suelo, tirada de costado y observando el cielo. Sentía un dolor terrible a la altura de mi cadera izquierda, no podía ni moverme del dolor, y todo parecía estar bien dentro de lo que podríamos llamar “bien” hasta que noté que mi pierna derecha no reaccionaba -Mierda- dije, -estoy quebrada- y automáticamente mi cerebro empezó a hacerse la película de todo lo que me pasaría, tremenda lío me harían mis padres, conociéndolos, traté de girar la cabeza y mirar como estaba la moto, terrible lío me esperaba pero no iba a ir derechito a mi hogar, no.
El hombre decía –Ella me chocó, ella se me cruzó– y lo repetía como si eso era lo único que sabia decir o como si esas palabras cambiarían la realidad para el librarse de la responsabilidad de su acto, y no funciona así la vida, el hizo algo mal y yo la pagué así de simple y sencillo.
Una mujer, se acercó y me preguntó si estaba bien, si vivía cerca o de alguna forma avisar a alguien conocido, vi la sangre cayendo de mi rodilla. la mire y le dije -creo que estoy quebrada- mientras me quitaba el casco de la cabeza cuidadosamente, agregué – mi mamá esta aquí cerca, por favor paseme el celular que esta en un bolso en la cajuela de la moto- lo hizo, y llamé a mi mamá –má, estoy a dos cuadras me chocaron, creo que estoy quebrada– al rato llega la ambulancia y luego mi mamá.
Me preguntaron algunas cosas los enfermeros y les expliqué lo que sentía, me subieron a la camilla y luego a la ambulancia, así como estaba en el suelo me trasladaron al hospital, fue el peor viaje de mi vida y un dolor indescriptible, tener el fémur partido en dos y que entre dos enfermeros y vos mismo vayan sosteniendo la pierna, agregando las calles llenas de baches, definitivamente fue algo horrible, yo lloraba y a gritos pedía que me duerman o me den algo para no sentir dolor, y solo recibía una respuesta a cambio –tranquila ya llegamos-. La salud en mi pueblo siempre me dio mala espina y pensaba que era un desastre, pero ese día lo comprobé. Llegamos al hospital, estuve mucho tiempo esperando hasta que me atendieron, y recién ahí me colocaron como una bolsa inflable para mantener la pierna inmóvil, y yo me pregunto ¿Por qué no lo hicieron antes de levantarme del suelo? y encima esa señora enfermera que me lo colocó pellizco mi piel con el cierre ¿No era ya suficiente dolor? parece que no, y me esperaba más.
Después de una larga espera, un policía entra y me dice –ahí viene el señor, no digas nada porque todo puede ser usado en tu contra– ¿QUÉ?¿o sea que este tipo me arruina la vida, se hace el idiota y aun así yo no puedo ni decir mu? impresionante, no lo podía creer. Alcanzo a ver que estaba entrando este tipo y yo muerta de la bronca me mordía por gritarle las mil y una groserías existentes pero solo me limite a girar la cara sin haber guardado en mi mente ese rostro , ni siquiera le vi la cara, no sabia quien era. Sentí que se paró a mi lado y me examinaba como si pensara que no me había pasado nada, o como si fuera cualquier cosa atropellada que no valía la pena, me sentí tan…. nada. Lo llevaron a sacarse sangre y de ahí no volví a tenerlo cerca.
Mientras tanto yo estaba a la espera de saber que pasaría conmigo, tenia mucho dolor y mi pierna parecía masa de pan leudado con el triple de volumen que la otra pierna. Ahí no había traumatólogos y yo lo sabía perfectamente, en un momento se acerca alguien y me dice que tratarían de acomodar mi pierna y yo solo quería morir antes que eso, pero despues, volvió para decirme que me trasladarían a la capital y me sentí aliviada.
Me llevaron a fuera, vi amigas y familiares esperando por noticias no alcance a hablar con nadie porque me subieron a la ambulancia y partimos rumbo a la capital de la provincia, tres horas de viaje aproximadamente. Llegamos y pasé derecho a sacarme radiografías ¡que dolor! Uno de los que estaban ahí, parece que no tenia muchas ganas de trabajar por que hacía todo de mala gana, explote cuando movió bruscamente la camilla haciendo que golpeara la pared y le dije – ¿Podés tener más cuidado? gracias- estaba enfurecida ya odiando mi vida, el chico solo me miró y sonrió de una manera burlona. Después de las dolorosas radiografías por fin un poco de descanso, limpiaron la herida debajo de la rodilla donde tenia una fractura expuesta de tibia y me cosieron horriblemente pero por fin me llevaron a una sala común a la espera de un doctor. Dormía de a ratos despertándome a los saltos y llorando, creo que era el shock.  Después de un buen rato más me llevan al quirófano y me preparan para la operación, yo ni enterada, supuestamente era un “toilette” nada más, pero no, era una cirujia.
Por fin alguien de salud me trataba bien y con cariño, el anestesiólogo, me dijo algunas cosas y me pregunto otras, tomo mi mano ayudandome a sentarme muy cuidadosamente, pinchó mi espalda introduciendo la anestesia, recuerdo el picazón en la cara era una sensación extraña, me charló un rato y después me dormí.
Cuando desperté, ya me habían operado y noté un fierro atravesando mi pierna un poco más abajo de la herida debajo de la rodilla, era para poner una especie de herradura agarrada a una cuerda que pasaba por una polea y colgaba unas pesas, en mi vida había presenciado algo tan extraño.
Después de eso pasé un mes en cama de hospital sin poder moverme mucho, solo dormir derecha y boca arriba, un desastre para mi ya que no me gusta dormir así, fue raro acostumbrarme pero no quedaba otra.
Voy a obviar varias cosas porque ya quiero terminar con la historia. Después de un mes en cama, inmóvil y mucho movimiento por encontrar prótesis, llega. Pero los doctores decían que no era de calidad así que tuvieron que devolverla y pedir otra de una marca especifica, a los días llega esta segunda, me dan fecha para mi próxima operación pero ese día la cancelan porque la operación anterior se complicó y tuvieron que usar los instrumentos que era para mi operación, a los días vuelven a darme fecha y también la cancelan no recuerdo porque motivo y a la tercera fecha, ya parecía ser el día, me preparan y me llevan al quirófano, me anestesian y a martillazos retiran el fierro que me habían colocado, luego de eso se dan con que no había guía para la prótesis, una vez más, cancelan mi operación.
Al principio me emocionaba todo eso del quirófano y la cirugía, todo. Pero con la tercera vez fallida ya empezaba a tener miedo y a desconfiar del profesionalismo de estas personas. Cuando por fin llega el día, estaba nerviosisma y llena de miedo, me dejaron el brazo como un colador de tantas veces que me pinchaban para ponerme una aguja mas grande para el suero y ni hablar del pinchazo en la espalda, tuvo que hacerlo como tres veces hasta que por fin hizo efecto la anestesia.
Los doctores hacen su trabajo. Por fin lo peor ya empezaba a terminar.. ¿o nunca terminaría? yo creo que no, porque jamás seré la misma. Pero pongamos un poco de optimismo y digamos que lo peor terminó.
A los dos días me dan el alta justo el día de mi cumpleaños ¿como para olvidarlo no?
En fin, terminé con dos tornillos en la tibia y un clavo endomedular insertado dentro de todo mi fémur, unas cicatrices enormes (la que yo llamo ciempiés es la más grande que esta en donde arreglaron el fémur) y una historia que contar.
Hay mucho mas para contar pero ya quiero despedirme… Si llegaste hasta aquí es por algo y solo quiero decir: gracias por tomarte un tiempo de leer una pequeña parte de mi vida y espero que te haya interesado.

Un abrazo enorme, hasta pronto.
“Amanda”